Comunicado | A la opinión pública

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Comunicado

A la opinión pública:

    1) Entre el 20 y el 26 de agosto fueron agredidos, hostigados y vejados siete reporteros en distintos puntos de Guerrero. Una agresión por día. Un reportero agredido por día. El domingo 20 de agosto, en el municipio de Copanatoyac, en la Región Montaña, guardaespaldas del gobernador Héctor Astudillo Flores obstaculizaron con cierto grado de violencia a la reportera nahua Antonia Ramírez, mientras ésta intentaba acercarse al mandatario para entrevistarlo. Los escoltas tomaron a la periodista por la cintura y la levantaron en vilo para apartarla del paso de Astudillo. Pero no sólo eso. También intentaron despojarla de su cámara fotográfica. Y lo que es peor, en un intento de justificar frente a los testigos su abuso, la acusaron de estar borracha, lo que constituye un insulto grave.

El gobernador se dio cuenta de la agresión, y cuando la reportera por fin logró acercársele, Astudillo le dijo: “¿Me dejas pasar, chaparrita?”. Cinco días después, al ser cuestionado sobre el tema por reporteros de Chilpancingo, el gobernador justificó la agresión con el argumento de que Antonia Ramírez no tenía apariencia de reportera, a lo que los reporteros le preguntamos cuál es la apariencia que debe tener un reportero. Pero justo cuando los reporteros le preguntaban por esta agresión, sus escoltas jaloneaban al reportero del periódico El Sol de Chilpancingo Jesús Saavedra. El gobernador observó sin decirle nada a su personal.

Consideramos este caso muy preocupante por dos razones. Primero: la forma en que Astudillo Flores y sus guardaespaldas trataron a la reportera Antonia Ramírez se cataloga como un acto discriminatorio, debido a su condición de mujer e indígena. Segunda: la complacencia del gobernador ante estas agresiones, sienta un mal precedente y un mal ejemplo para sus funcionarios y para todos los demás integrantes de los poderes públicos y fácticos. Si la máxima autoridad del estado no respeta la labor periodística ni impide las agresiones en contra de los reporteros, todos los demás tienen licencia de agredir.

2) Cinco días después, el corresponsal de diario El Sur en Iguala, Alejandro Guerrero, fue arrollado por un automóvil dentro del estacionamiento de la plaza comercial Tamarindos. El impacto fue de frente y le provocó lesiones en la cabeza, el tórax y una fractura en clavícula, por lo que requiere una intervención quirúrgica. Todo parece indicar que el ataque fue intencional, como lo ha relatado nuestro compañero. Incluso, la organización Artículo 19 lo ha catalogado como un intento de homicidio.

Demandamos una investigación real que lleve a detención de los responsables del ataque y que el gobierno del estado deje de actuar de manera irresponsable, como lo han hecho el vocero en seguridad, Roberto Álvarez Heredia, y la directora de Comunicación Social, Erika Luhrs Cortés, que, en distintos casos, su dichos confunden por no estar documentados. También exigimos garantías para que Alejandro Guerrero continúe realizando su labor sin que sea molestado o de nueva cuenta agredido y muchos menos esté en riesgo su vida.

3) El jueves, en Acapulco, el delegado de la Sedatu en Guerrero, José Manuel Armenta Tello, le gritó al reportero de La Jornada Guerrero Roberto Ramírez Bravo cuando éste lo cuestionaba sobre la irregularidades en las obras de reconstrucción de los daños ocasionados por la tormenta Manuel y el huracán Ingrid en 2013. Ramírez Bravo lo cuestionó porque esa dependencia no denunció penalmente al exdelegado de Sedatu, el diputado del PRI Héctor Vicario Castrejón, a quien la Secretaría de la Función Pública inhabilitó por 10 años por irregularidades administrativas. Cuando el funcionario le contestó ya en tono molesto que ya habían presentado «denuncias en contra quien resulte responsable», el reportero le pidió que no se enojara. Fue entonces que Armenta Tello gritó en tono de regaño: «No, pero te lo estoy repitiendo. ¡Concéntrate!». El periodista narró la agresión en su portal de noticias La Plaza, y denunció que el periódico en el que labora, La Jornada Guerrero, le censuró en la nota la parte de esta agresión.

4) El viernes, en Taxco, los reporteros Raymundo Ruiz, de La Jornada Guerrero, y Claudio Viveros, de El Sur, fueron intimidados por policías federales cuando cubrían un bloqueo. Los agentes los agredieron verbalmente. 5) Y este sábado, en Tlapa, en la Montaña, el reportero de periódico local El Comunitario Jonathan Cantú, fue agredido por personal del secretario de Asuntos Indígenas y Comunidades Afromexicanas, Gilberto Solano Arriaga. Cuando el reportero llegó a un acto en el que el secretario entregaba fertilizante, su personal se le abalanzó para impedir que tomará fotografías. Le dijeron que no podía estar ahí por se trataba de un acto privado. Al funcionario estatal lo han acusado de estar realizando campaña anticipada por la presidencia municipal de Tlapa.

Reporteros de Guerrero pedimos un alto a las agresiones y a la violencia en contra de la libertad de expresión. No pedimos privilegios ni trato especial, sólo justicia. La impunidad y la falta de castigo está matando a cientos de ciudadanos en este estado, y los periodistas no somos la excepción. La Asociación de Periodista del Estado de Guerrero ha documentado en los últimos siete meses, agresiones en contra de 29 reporteros en distintos puntos del estado, cometidas por presuntos criminales, policías y servidores públicos. El peor de todos fue el asesinato del reportero Cecilio Pineda Birto, en la región Tierra Caliente, donde también fueron asaltados siete periodista por 100 hombres armados en medio de dos retenes militares.

Señor gobernador usted ya puso el mal ejemplo, está a tiempo de corregirlo, pero de no hacerlo, tenga claro que lucharemos por el respeto a la libertad de expresión y por la vida, por nuestra vida.

¡Alto a la impunidad!

¡Alto a la complicidad entre autoridades y delincuentes!

Atentamente:

“Asociación de Periodista del Estado de Guerrero”

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